GEEKEANDO

De la idea al impacto

Los 10 mandamientos de un proyecto de Machine learning.

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Lo que nadie te cuenta del camino de la IA desde el hype hasta el valor real

Hoy, la inteligencia artificial y el Machine Learning (ML) parecen estar en boca de todos. Empresas prometen soluciones mágicas, los titulares anuncian modelos que “superan al humano”, y cada semana surge una nueva aplicación revolucionaria. Pero… ¿cómo es realmente ese viaje desde la chispa de una idea hasta lograr un impacto real y concreto en el día a día de las personas o los negocios?

En este post quiero contarte — de manera simple, pero realista — cuál es el verdadero camino de un proyecto de Machine Learning: las claves, los desafíos y esos aprendizajes que solo se ganan haciendo. Si alguna vez te preguntaste cómo transformar una idea en resultados reales (y evitar los típicos tropiezos en el camino), este recorrido te puede ayudar!

1. Definir el problema: ¿Qué queremos resolver?

Todo proyecto de Machine Learning serio comienza con una pregunta bien planteada. Y no, no basta con decir “quiero usar IA porque todos usan IA”. La clave está en definir un objetivo claro, específico y medible. Es como salir de viaje: si no sabes a dónde vas, cualquier ruta parece válida… y así es como se terminan proyectos eternos que no resuelven nada.

Algunos ejemplos típicos:

  • – ¿Cómo podemos anticipar cuándo un cliente va a abandonar nuestro servicio?
  • – ¿Es posible automatizar la detección de enfermedades en imágenes médicas?
  • – ¿Esta transacción con tarjeta de crédito es legítima o un posible fraude?

Tip: Si no puedes explicar el objetivo del proyecto en una sola frase, es señal de que necesitas afinarlo.

Un problema bien definido
es la mejor inversión para el éxito
de todo lo que viene después.

2. Recolectar los datos adecuados

Aquí viene una de las verdades universales del Machine Learning: sin datos, no hay modelo que valga. Pero no se trata de juntar datos “a lo loco”, sino de conseguir información relevante, precisa y, sobre todo, de calidad. Un buen dataset es como los ingredientes de una receta: si están en mal estado, el resultado nunca será bueno (por más chef-kapanga que seas).

Fuentes típicas de datos:

  • – Bases internas (transacciones, historial de clientes, registros propios)
  • – APIs externas (servicios financieros, datos públicos, feeds de terceros)
  • – Sensores, logs de sistemas, formularios online y hasta encuestas

Pro tip: No caigas en la trampa de pensar que “más datos siempre es mejor”.
Es mucho mejor tener pocos datos limpios y útiles que millones de filas llenas de ruido, vacíos o inconsistencias.

La calidad de tus datos
define la calidad de tu modelo.
Limpiar después siempre cuesta el doble y el famoso
‘Garbage In, Garbage Out’ no perdona.

3. Limpiar y preparar los datos

Si alguna vez pensaste que el trabajo era pura inteligencia artificial y modelos futuristas… ¡sorpresa!

El verdadero desafío suele estar en limpiar y preparar los datos. Los datos reales llegan con errores, vacíos, duplicados, formatos raros y más sorpresas que en el mas peor y más barato paquete de galletas surtidas!

En esta etapa fundamental se suele:

  • – Corregir o eliminar valores atípicos, inconsistentes o imposibles (“¿alguien gastó $9,999,999 en un café?”)
  • – Unificar formatos (fechas, monedas, direcciones)
  • – Transformar variables categóricas (como tipo de comercio o país) en números que los modelos entiendan

Pro tip: No es exageración: ¡hasta el 80% del tiempo de un proyecto de ML se puede ir en limpiar y preparar datos!
Pero si te salteás este paso, ningún algoritmo te va a salvar después.

La limpieza no es glamorosa,
pero es lo que separa los modelos que funcionan en la realidad
de los que solo brillan en presentaciones.

4. Analizar y crear buenas variables (features)

Si los datos son la materia prima, las variables (o “features”) son el verdadero secreto de la receta. Es en este punto donde suele aparecer la “magia” de los grandes modelos: encontrar o crear aquellos atributos que realmente ayudan a distinguir entre un caso y otro.

Algunas preguntas clave en esta etapa:

  • – ¿Qué características realmente separan un comportamiento normal de uno sospechoso?
  • – ¿Se pueden combinar o transformar variables para capturar mejor la realidad?
  • – ¿Estamos midiendo lo que realmente importa para el problema?

Por ejemplo, no es lo mismo mirar la “hora exacta” de una transacción, que crear una variable “¿ocurrió en horario pico?” o “¿es un monto fuera de lo habitual para ese cliente?”.

Pro Tip: Muchas veces, mejorar tus features tiene más impacto que cambiar de algoritmo o probar modelos más complejos.

La diferencia entre un modelo mediocre y uno sobresaliente
suele estar en la creatividad y el criterio para crear buenas variables,
no solo en el código.

5. Separar datos para entrenar y testear

Un paso fundamental (y a veces subestimado): dividir el dataset en dos partes.

  • – Entrenamiento: es el “aula” donde el modelo aprende de los datos históricos.
  • – Test: es el “examen sorpresa” con datos que el modelo nunca vio, para ver cómo se defiende en el mundo real.

Regla de oro: Nunca uses los mismos datos para entrenar y para evaluar. Es como prepararte un examen… ¡y corregirte con tus propias respuestas! Así cualquiera saca un 10.

Dependiendo del tamaño y el contexto, podés reservar un 20–30% de los datos para test.
También existen técnicas más avanzadas como validación cruzada para aprovechar mejor la información disponible.
Lo que buscamos no es que el modelo repita de memoria,
sino que generalice y acierte ante situaciones nuevas.
Ahí está el verdadero valor del ML.

6. Seleccionar y entrenar el modelo

Ahora sí, llega el momento “de laboratorio”: elegir el tipo de modelo que mejor se adapta a nuestro problema.

  • – ¿Queremos predecir algo en categorías (“fraude” o “no fraude”)? Vamos con clasificación.
  • – ¿Necesitamos estimar un valor numérico, como el monto de una próxima compra? Usamos regresión.
  • – ¿No tenemos etiquetas y queremos descubrir grupos similares en los datos? Ahí entra el clustering.

Pero ojo, no hay un modelo mágico.

Lo común (y recomendable) es probar varias alternativas:

  • – Probar diferentes algoritmos y configuraciones
  • – Comparar sus resultados
  • – Ajustar y volver a probar hasta encontrar el mejor equilibrio entre precisión, simplicidad y velocidad

Pro Tip: Muchas veces el modelo más simple (bien calibrado) supera a opciones sofisticadas que nadie entiende (black boxes)…
¡y eso es oro en el mundo real!

La clave está en experimentar, comparar
y elegir el modelo que mejor resuelva tu problema,
no el que está de moda o el más grandilocuente.

7. Medir el desempeño (evaluación y métricas)

Un modelo de Machine Learning no se evalúa “a ojo”.
Es fundamental medir objetivamente qué tan bien está funcionando, y eso depende del tipo de problema:

Para clasificación (como detectar fraudes), las métricas más usadas son:

  • – Precisión: ¿De todos los casos que el modelo marcó como “fraude”, cuántos realmente lo eran?
  • – Recall (sensibilidad): ¿De todos los fraudes reales, cuántos encontró el modelo?
  • – F1-score: Un balance entre precisión y recall, ideal cuando hay clases desbalanceadas.

Para regresión (predecir valores), se usan métricas como:

  • – RMSE (Root Mean Squared Error): Penaliza los errores grandes.
  • – MAE (Mean Absolute Error): Promedia el error absoluto.

Clave: Siempre medí el desempeño con datos que el modelo nunca vio.
Si podés, sumá técnicas como validación cruzada para obtener resultados más robustos y evitar autoengaños.

No te cases con una sola métrica.
Elegí las que realmente reflejen el impacto en tu negocio.
¡Lo que no se mide, no se mejora!

8. Optimizar y ajustar

El primer modelo rara vez es el mejor. Aquí empieza la fase de experimentar y afinar hasta sacarle el máximo jugo a tus datos y features.

Esto puede implicar y no se limita a:

  • – Ajustar parámetros del modelo (los famosos “hiperparámetros”), como la profundidad de un árbol, la tasa de aprendizaje, etc.
  • – Probar distintas combinaciones de features: agregar, quitar o transformar variables para ver cuál combinación le da superpoderes al modelo.
  • – Revisar el preprocesamiento: a veces, un simple cambio en cómo normalizás o limpiás los datos puede mejorar notablemente los resultados.

Tip de taller: 
Usá técnicas como grid searchrandom search o incluso herramientas de optimización automática (optuna, hyperopt, etc) o para encontrar la mejor configuración.

Y, si tenés dudas, ¡experimentá! El ML es tanto ciencia como arte.

La optimización es el “pulido” del proceso
donde cada ajuste puede acercarte un poco más
al modelo ideal para tu problema.

9. Desplegar en producción

Llegó el momento de la verdad: sacar el modelo del laboratorio y ponerlo a trabajar en el mundo real.
Esto significa integrarlo en una app, un sistema interno, una API, o en el proceso donde realmente va a generar valor para el negocio.

  • Un modelo en producción puede, por ejemplo, evaluar transacciones en tiempo real, personalizar recomendaciones en una web, o ayudar a automatizar decisiones críticas.
  • Pero ojo: aquí aparecen desafíos nuevos como el rendimiento, la seguridad y la capacidad de escalar ante miles o millones de usuarios.

Acá entra en juego el famoso “MLOps”: 
un conjunto de buenas prácticas para que los modelos de ML sean estables, escalables, fáciles de mantener y actualizar (¡y no se rompan el viernes a las 6 pm!).

El verdadero impacto ocurre cuando tu modelo
deja de ser una linda demo y empieza a resolver problemas reales,
en producción y a escala.

10. Monitorear y mejorar de forma continua

El trabajo no termina cuando el modelo entra en producción. Todo lo contrario: ahí empieza el verdadero desafío.
El mundo cambia, los usuarios cambian y los datos también: lo que ayer funcionaba perfecto, mañana puede quedarse obsoleto.

Por eso es clave:

  • – Monitorear el desempeño del modelo en tiempo real: ¿Sigue acertando? ¿Aumentaron los errores? ¿Hay nuevos patrones en los datos?
  • – Actualizar y reentrenar el modelo con información reciente, corrigiendo desvíos y adaptándose a cambios (por ejemplo, nuevas formas de fraude).
  • – Automatizar alertas y procesos de actualización para reaccionar rápido ante cualquier desvío importante.

Recordar: El ciclo de Machine Learning es iterativo y vivo.
La mejora continua es lo que marca la diferencia entre una solución temporal y una herramienta estratégica.

Un buen modelo es como un auto de carrera:
necesita mantenimiento constante para seguir siendo competitivo.

Conclusión

Al final del día, hacer Machine Learning no es cuestión de magia, ni de gurúes, ni de seguir modas pasajeras. Es un proceso estructurado, donde cada paso suma (¡y saltearse uno puede costar carísimo!).

Estos diez puntos que recorrimos no son reglas rígidas, pero sí forman el “decálogo” para cualquier proyecto serio de ML, sea en fintech, salud, retail o donde sea que los datos cobren vida.

  • – Define bien el problema antes de escribir una línea de código.
  • – Cuida tus datos como un chef cuida sus ingredientes.
  • – Limpia y ordena antes de modelar.
  • – Sé creativo creando variables, ahí está la diferencia.
  • – Divide y vencerás: separá para entrenar y para testear.
  • – No te cases con un solo modelo: prueba, compara, ajusta.
  • – Mide con honestidad y busca la métrica que importa de verdad.
  • – Optimiza, ajusta, itera… nunca te enamores de la primera versión.
  • – Lleva tu modelo a la cancha: producción, usuarios reales, impacto tangible.
  • – Nunca dejes de aprender y mejorar: los datos y el mundo siempre cambian.
Animate a experimentar, equivocarte y volver a intentar.

El camino de ML está lleno de aprendizaje
(y sí, de algunos tropiezos y frustraciones),
pero también de enormes satisfacciones
cuando ves que tu modelo hace la diferencia de verdad.

Así que, la próxima vez que escuches promesas de “IA milagrosa”, recordá:
la magia está en el proceso, la disciplina y el coraje de llevar tus ideas hasta el final. ¡A experimentar, que el mundo de los datos siempre tiene una nueva sorpresa esperando!